UNA SERIE DE CHISTES DE SALON !!
Un campesino llega a la ciudad y pregunta al primer policía que encuentra a su paso:
-Señor policía, tenga la bondad de decirme ¿Dónde queda el Estadio Nacional?
-¡Pues eso hasta el más bruto lo sabe!
-Pues por eso se lo pregunto.
Un comerciante desconfiado le preguntó a una mujer casada:
-¿Dígame señora, se puede confiar en su marido?
-Por supuesto, yo le he confiado mi vida entera. -Sí, claro, pero yo pregunto ¡Si se le podrá confiar algo de valor!
Le participaba un amigo a otro su proyecto de matrimonio.
-Hombre, no puedo felicitarte, porque no tengo el honor de conocerla a ella. Y muchísimo menos podría felicitarla a ella, conociendote a ti.
Una hermosa señora entra a un almacén y pregunta cuánto vale un par de guantes.
El dependiente, muy enamoradizo le dice:
- Para usted, Dos besos, mi señora.
-Entonces hágame el favor de envolverlos.
El empleado presuroso los envuelve y se los entrega.
-Ya vuelvo con mi marido para que él le pague la cuentecita.
-Yo digo, decía una señora, que es de buen agüero que lo siga a una, un gato negro por todas partes.
-Y yo creo, mi señora, que los ratones no están de acuerdo con usted.
La soga se revienta siempre por lo más delgado, lo raro sería que se rompiera por lo más grueso.
En un entierro de un joven recién casado, un amigo del difunto pronunciaba un discurso:
- "Cuando todo le sonreía, la parca traidora nos lo arrebata y su eterna ausencia, deja sumida en profundo dolor a una hermosa joven Viuda de veinticuatro años".
-¡Veintidos! interrumpe ella en voz alta y luego sigue llorando.
Y este larguito es de una Ejecutiva en viaje de negocios.
Una alta ejecutiva se hospeda en un hotel durante un viaje de trabajo, y al sentirse un poco sola en la larga noche y con una libertad que nunca antes gozó, decidió llamar a una de esas empresas de "acompañantes" que reparten propaganda a la salida de los aeropuertos.
Si bien los servicios están pensados principalmente para hombres, entre los papeles que tenía, encontró a uno que ofrecía literalmente el servicio masculino.
Después de analizar con cuidado se decidió a llamar.
Con el folleto en sus manos <que temblaban y sudaban por la expectativa> levantó el teléfono y marcó el número que indicaba el panfleto y esperó conteniendo las ganas de colgar....................
EL: -¡Hola!, contestó un hombre con una sensual voz.
ELLA: Hablo del hotel Libertador, habitación 421.
EL: Si, si lo sé
ELLA: - Leí el folleto y veo que sabes de masajes y la verdad es que necesito que vengas a mi habitación y me des uno urgente… a decir verdad, necesito unos masajes relajantes, casi mimos…. que me engrían, !No¡ Espera, en realidad lo que quiero es....... ¡Sexo!
Tengo ganas de tener una larga sesión de sexo salvaje y apasionado.
Quiero hacerlo en la cama, en el suelo, en el balcón, en el pasillo, en la ducha.
Quiero exhibirme, sentirme humillada, perreada, que sepas cómo soy.
Pero hablando en serio, deseo que dure toda la noche y estoy dispuesta a participar en variadas y atípicas sensaciones… y entre más perverso sean, mejor me sentiré.
Trae toda clase de accesorios y juguetes para estar despierta toda la noche…quiero que me inmovilices y que me llenes con tu calor mientras vemos salir el Sol. ¿Qué te parece?
EL: -La verdad que suena fantástico… pero, señora, esto es la recepción del hotel, para hacer llamadas externas, primero debe marcar el número nueve… salvo que quiera esperar que termine mi turno.

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